El mundo del cortometraje es amplio, permite enfocar a los nuevos realizadores guiones de cine en los que comprimir mucha información en poco tiempo de una manera sencilla. Hay grandes cortos de 30 segundos, dos minutos, cuatro, diez e incluso treinta. Todo depende de la historia y el uso que quieras hacer de ese corto.

En lo personal, siempre he apostado por cortometrajes con mucho trabajo de fondo en los personajes, es decir, su pasado y quizá, eso hoy en día suma cierta complejidad que no acaba de convencer en circuitos de festivales. Lo mejor, como primer tip sería:

1. Haz algo sencillo, directo y al grano.

No te enrolles en historias con demasiadas escenas, es algo que he aprendido “tarde” (porque nunca es tarde para aprender). Mejor ir al concepto puro del cortometraje, una situación a resolver. Con más razón si haces algo de autor, más íntimo.

Esto no quiere decir que tengas que hacer cosas superficiales, no. Puedes decir mucho en poco tiempo usando la narrativa audiovisual como ya os conté en la entrada anterior. Por tanto, el siguiente tip es:

2. Planifica muy bien

Y con planificar no me refiero a hacer planes, sino planos. La planificación es uno de los trabajos más importantes del director de cine, que muchas veces se hace en conjunto con el director de fotografía o directamente sólo él. En otro post podríamos hablar sobre todo lo que conlleva la dirección y sus departamentos, pero aquí lo que cuenta es cómo vas a contar esa pequeña historia. Es en esta fase donde tienes que pensar toda esa simbología que le va a añadir capas narrativas a tu historia a través de tu guion técnico.

3. Si no tengo dinero ¿qué hago?

Todos hemos empezado sin un duro. Conozco a algunos que incluso con su móvil al no tener cámara. Si estás empezando, experimenta con cualquier cosa que grabe y con algunos amigos con los que quieras pasar una tarde, o un día, o varios días… depende de su disponibilidad y ganas.

Cuando vas un paso más allá y haces casting para actores que quieren ganar experiencia en cámara y, por tanto, no les importa trabajar gratis, ten en cuenta estas cosas: están usando su tiempo libre (lo normal es que se ganen la vida de otra manera que nada tenga que ver) para tu corto. Es una inversión en su propio material, pero también en el tuyo, así que ofrece siempre un trueque, además, y esto es innegociable, envía siempre el material que ruedes para su videobook. Por ejemplo, siempre he ofrecido a los actores con los que he trabajado sesiones de fotos, montaje y/o grabación de escenas para su videobook. Al final, todos estamos en el mismo barco. Esto es aplicable tanto si estás empezando como si no.

¿Y con mi equipo? Aquí depende de la confianza que tengas. Tengo grandes compañeros que trabajan desinteresadamente conmigo porque les apetece y quieren o simplemente el proyecto les compensa. Y hablo de personas que trabajan de forma habitual en televisión y cine. Si puedes pagarles algo, hazlo, pero por lo menos tengo algo de comer. LA COMIDA ES LO MÁS IMPORTANTE PARA UN EQUIPO PRODUCTIVO Y CONTENTO. Y vuelta a lo mismo que con los actores, establece una cadena de favores en aquello que puedas ayudarles tú.

4. El crowdfunding

Mi penúltimo corto como director, Paralysis, fue financiado en parte por crowdfunding, inversión de mi productora, What The Film y parte de mi bolsillo para el rodaje de los teasers.

Después de esta experiencia, no lo usaría nunca para conseguir todo el presupuesto del proyecto, sino para completar una pequeña parte que falte. Aún así, es tremendamente sacrificado. Hacer una pre-camapaña para anunciar que vas a pedir dinero 2 o 3 meses antes de forma indirecta, invirtiendo en contenidos para que los mecenas puedan hacerse una idea de cómo será y después, los 30-40 días que dura la campaña estar detrás de cada amigo y familiar recordándole que puede ayudarte más compartiéndolo que dándote dinero.

Creo que esta forma de financiarse está muy bien para otro tipo de proyectos, no para cortometrajes. Si lo haces, no pidas 600€ (estás en tu derecho, es una opinión), pide lo que realmente cuesta tu trabajo, porque esa cifra no genera demasiada confianza.

5. La importancia del sonido

La imagen es relativamente fácil conseguir con cierta calidad por menos de 100€ en alquiler de cámaras. Pero el sonido… ¡Ay amigos cortometrajistas!

Todos hemos pecado al principio de un mal sonido y os lo prometo, se carga absolutamente toda la historia. Casi dedicaría más presupuesto proporcionalmente hablando al sonido que a la imagen. Además, a mi como director me gusta mucho su uso narrativo, con paneos de izquierda a derecha y viceversa en estéreo para crear sensación de agobio, y si tienes la suerte de tener un técnico que te haga la postproducción en 5.1 simplemente, juega a hacer arte (si la historia lo requiere, claro).

6. Los festivales y concursos

Esto se aplica a largometrajes también, o al menos, es lo ideal. Piensa un objetivo, como si es acabar en Youtube o Vimeo (al final todos acabamos ahí) o un circuito de festivales. Hay varias distribuidoras de cortos que se encargan de esto, pagando claro, es un negocio. También puedes hacerlo por tu cuenta, pero tienes que dedicar más tiempo, energía y dinero.

La estrategia que pienses debe ser sobre todo tu «festival objetivo» para estrenar el corto. Ese primer estreno va a influir mucho, y si ganas algo, más. En función de tu género, encajarás en unos y en otros no, como es lógico, pero no trates de abarcarlos todos, es imposible.

Cada vez que seas seleccionado, grítaselo al mundo. La notoriedad es importante en los dos años de vida festivalera y cuando acabe y esté abierto al público, agradece, siempre.

Ten una cosa clara, los festivales no te garantizan el salto al largo. Hay un 50% de probabilidades de que esto pase. Lo mejor es que allá a los que puedas ir, hagas networking con la gente del mundo del cine en la medida de lo posible.

¡Hasta la semana que viene!

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¡Hasta la semana que viene!