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Cómo grabar bodas y cuánto cobrar o pagar por ellas

Grabar bodas es una de las principales actividades que un realizador novato empieza a hacer. Algunos de ellos hacen de esto un medio de vida, porque sí, amigo realizador, fotógrafo o montador, se puede vivir única y exclusivamente de hacer bodas. Es además un sector audiovisual de mucha competencia, por lo que, si te han ofrecido un trabajo de este tipo, estás pensando empezar a moverte en ello o sois una pareja que quiere saber cuánto puede costarte grabar el mejor día de tu vida, sigue leyendo. … Seguir leyendoCómo grabar bodas y cuánto cobrar o pagar por ellas

Cómo conseguir un look de cine

Cualquier realizador o videógrafo que esté empezando busca conseguir un resulta similar al cine con su cámara de entre 500 y 3000€. Lo cierto es que hoy en día se hacen películas con cámaras de este presupuesto, pero ni de lejos se acercan a las verdaderas imágenes que nos van a dar cámaras profesionales diseñadas especialmente para esto. … Seguir leyendoCómo conseguir un look de cine

Cómo ser productivo y no morir en el intento

Seamos sinceros, somos humanos y esto de ser productivo va por rachas emocionales que dependen de cada uno. Así que os voy a contar cuando tengo una barbaridad de trabajo que afrontar, como organizo las tareas. Un realizador audiovisual puro, su función principal va a estar en todas las fases, solo que su campo de acción preferentemente será durante el rodaje. … Seguir leyendoCómo ser productivo y no morir en el intento

Otra Tierra. Otro tú. – Análisis narrativo

Esta película me la recomendó mi profesor de edición en la universidad. Ahora mismo está en mi Top 3 personal de películas. Su director, Mike Cahill, es de esos realizadores que demuestran que a veces menos, es más, como le ocurre a Shyamalan. Te advierto que si no has visto esta película, este post está plagado de spoilers. … Seguir leyendoOtra Tierra. Otro tú. – Análisis narrativo

Emociona con la música

Los realizadores tendemos a enfrentarnos a muchos aspectos durante la creación del material. Sin embargo, cuando nos metemos en la piel del editor de vídeo, la música es quizá la pieza del puzle más grande a encajar. Lo absolutamente imprescindible es tener una buena imagen, de calidad, más allá de su resolución y un buen sonido, eso es la parte fundamental durante el proceso de rodaje. La música no va a ser la guinda del pastel, eso se queda en los detalles. La música será, bajo mi punto de vista, el 60% del resultado final. ¿Por qué? Porque como contadores de historias que somos y seres humanos, tenemos que emocionar, si no, la retención de la imagen se quedará en matices. Hay un vídeo sobre el tema en Youtube bastante interesante al respecto, podéis verlo en este enlace: https://youtu.be/7vfqkvwW2fs ¿Y cómo conseguimos esa emoción? La mayoría de las veces, un realizador audiovisual utiliza músicas de otras películas cuando comienza sus primeras producciones. Esto se sigue haciendo para crear las músicas de referencia de las que se hablan en el vídeo, y efectivamente, los compositores odian. Así que, lo primero a tener en cuenta sería: Si la música no es original, intenta que no se haya usado antes en otro vídeo. Para esto existen las librerías de música: Audionetwork, Artlist, Premiumbeat, Warner Chapell, Epidemic Sound… Hay miles de canciones que puedes utilizar. Si bien es cierto que hay música de cine que es maravillosa, muchas veces se identifica con la película en cuestión y por tanto ya le resta emoción a nuestro corto, spot, vídeo corporativo o lo que sea que hayas grabado con tus amigos la tarde del sábado. Por tanto, esto nos lleva al siguiente punto: La música complementa a la imagen, no la imagen a la música. Amigos realizadores audiovisuales primerizos, ¡no es un videoclip! Mediante los diálogos, la iluminación, el sonido, el ritmo interno, externo y el de edición, ya transmitimos un montón de información emocional. Todo eso es por así decirlo en un símil, la pista de despegue y el avión listo para partir, pero necesitamos la chispa que haga que el motor funcione, y eso es la música. La canción que elijas, no la pongas de golpe ¡edítala! Lo bueno de trabajar con música de librerías, es que, al no ser piezas musicales totalmente personalizadas, van a estar compuestas generalmente por diferentes patrones o lo que musicalmente se conoce como loops. No son más que un número determinado de compases que podemos repetir sin temer a que no encajen. La mayoría de la música electrónica se compone así. Por tanto, lo ideal es que como editor de vídeo o realizador de cine practiques editando música. Además, la mayoría sigue un compás de 4/4, por lo que es bastante fácil identificar cada corte, solamente debes tener en cuenta el tipo de instrumentación que suena desde un patrón a otro. Te garantizo que así vas a aumentar mucho más tu sentido musical y tu montaje no dependerá tanto del ritmo que marque la canción. Ahora podemos pasar a la otra parte, cuando tu pieza tiene música original. Hasta ahora, solamente he trabajado en dos cortometrajes y un spot con música original. Todos con el mismo compositor, Alberto Raya, pero es suficiente para aprender a trabajar y establecer un flujo de trabajo adecuado. Por tanto: Ten clara la emoción que quieres transmitir con la música El compositor es una persona, no un programa. Tiene horarios, familia y responsabilidades. Así que como en todo trabajo audiovisual, es mejor que hagas 50 reuniones previas a 50 cambios. Trata de no contaminarte con la música de referencia para no contaminarle a él. Al final, el compositor musical va a crear una pieza adaptada a la escena y a lo que buscas como director de cine. Durante el rodaje a los actores les has dicho qué movimientos hacer, cómo decir su texto y las emociones que deben reflejar (que no sentir). El compositor es como el actor que hay fuera de la cámara, debes guiarlo exactamente igual porque el traduce tus palabras al lenguaje universal de la música. Creo que ha quedado claro que debes estudiar muy a fondo lo que quieres decirle. Escucha muchos estilos musicales A veces la música se estanca, no fluye y no termina de funcionar con nuestro montaje. Un realizador debe estar constantemente analizando cada fotograma del vídeo. Si algo no funciona no te obceques en hacer que así sea, simplemente busca otro recurso y así la creatividad fluye. Una forma de que tanto la creatividad surja como de que seamos capaces de ampliar nuestro sentido musical es no cerrarnos a nuestro estilo favorito. Para eso Spotify es una herramienta maravillosa en su pestaña de descubrimiento. Escucha todos los estilos que puedas igual que ves toda clase de películas. Pero, sobretodo, lo que más tienes que tener claro es que con la música estás contando, sigues narrando. Así que os voy a dejar un ejemplo muy claro: Las palabras están muy bien, pero esta escena… es demasiado. ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendoEmociona con la música

Códigos del terror psicológico

El terror psicológico es una rama del género del terror puro y duro que juega más con la mente del espectador. No se centra exclusivamente en dar un susto aquí y allá, sino que busca crear una inquietud constante durante la duración del metraje. Es difícil establecer porcentajes sobre cuánto tiene que ver el guion, la dirección, la edición, la iluminación… Al final, como cualquier formato audiovisual todo está formado por un puzle y cada género tiene sus propios códigos. Sin embargo, los tres principales pilares que son guion, dirección y montaje son absolutamente claves en este género. En otros, puede flaquear el montaje en favor de un guion maravilloso o que la dirección no haya aprovechado bien los recursos, pero en montaje está solucionado con un ritmo para no aburrir a las ovejas. Una vez más, no hay códigos de éxito. Cuando un guionista escribe terror se enfrenta justo a lo contrario de escribir comedia. Tan difícil es hacer reír como dar miedo. Y digo miedo y no dar sustos o jumpscares como se suele decir. El género los incluye siempre, desde luego, pero ahora más adelante vamos a ver la forma de trabajarlo en el terror psicológico. Un guionista, mediante las palabras, al final está armando la historia que sugerirá al realizador ciertas imágenes para crear esa tensión y terror mediante el ritmo de la palabra escrita. El director de cine que coge ese guion y hace una planificación visual de la película, tiene la tarea como acabamos de decir, de traducir las palabras a imágenes. Aquí surge otro código del terror psicológico: el ritmo. Cada plano debe tener el suyo. Por lo general, el director de cine debe crear una atmósfera verosímil para el espectador, y más si se utiliza el terror sobrenatural. Debe ser creíble y para eso cada plano debe tener su propio ritmo interno. Con esto quiero decir que vamos a empatizar especialmente a través de las miradas y las reacciones de los personajes (como en cualquier película, lo sé), pero aquí la amenaza es mucho mayor, no es de este mundo y si lo es, está fuera de lo común. Después en la edición, cada corte deberá complementar ese ritmo interno del plano y el externo (movimiento de cámara). La edición aquí juega un papel absolutamente fundamental que ensambla absolutamente todo el trabajo anterior y si nos detenemos demasiado a observar a un personaje, es más probable que nos cansemos de él en vez de empatizar. La edición va a marcar la intensidad emocional, en definitiva, uniendo todas las piezas del puzle, incluida la música. El imaginario colectivo El terror psicológico apuesta muchas veces por lo que nos da miedo a todos. Sin ir más lejos, podéis ver este cortometraje: Algo tan simple que nos ha pasado a todos volviendo solos por la calle. ¿Verdad? Y solamente tenemos el susto al final. También tenemos este otro, mucho más conocido por su adaptación a película: Espeluznante apagar la luz y ver una sombra en mitad del pasillo. ¿Por qué? Porque a todos en algún momento de nuestra vida se nos ha pasado por la cabeza. Esto mismo lo llevamos al límite en Expediente Warren 2: El caso Enfield de James Wan: Os juro que en ese momento en el cine la piel se me puso completamente de gallina. ¿Cuántas veces habremos ido a dormirnos e ido corriendo a nuestra habitación por no mirar atrás en el pasillo? Al final, son trucos que siempre funcionan sin son bien ejecutados en todas las fases. Pero ¿esto significa que se puede hacer terror siguiendo una serie de códigos? La respuesta es un rotundo no. Como cada obra audiovisual, los autores ponen su propio sello. Volviendo a James Wan, tuvo un gran éxito con Insidious, pero con Expediente Warren renovó el género. Siempre les cuento a mis amigos que en la sala del cine tenía detrás a dos tipos enormes de gimnasio, diciendo que querían irse del miedo que estaban pasando. En ese momento fue algo innovador y por así decirlo, James Wan creó escuela. El utiliza un ritmo muy particular de la narración cuando se trata de crear tensión y mediante el guion no llegamos a los clímax de esas escenas. Me explico: Normalmente, en el terror se crea una tensión hasta que llega el susto, donde toda esa adrenalina generada se va en el momento que, o bien gritamos o saltamos en la butaca. James Wan no deja que el espectador descargue esa adrenalina, sino que le hace almacenarla en un búffer hasta que no puede más y quiere irse del cine. Ese es otro código del terror psicológico, mantener la tensión constantemente y estar tan atentos a no dejarnos sorprender que no nos esperemos por dónde va a venir el monstruo. Karyn Kusama, por otro lado, es una directora de cine que descubrí en el festival de Sitges en 2015. Resulta que ya había visto alguna suya, pero la que visioné ahí resultó ser la ganadora de esa edición y la que me marcó. Los que la conocen saben que hablo de La invitación. Esta película está entre el límite del thriller y el terror psicológico, pero es que ambos géneros van muy de la mano. La dirección de Karyn Kusama en esta película nos cuenta mediante unos ritmos muy pausados para meternos en la piel del protagonista. Nos dice que algo está pasando en esa reunión de amigos y no sabemos qué es. Y cada vez va a más. Cada vez nos genera más dudas hasta que dudamos de nosotros mismos como le pasa a él y por tanto, nuestra tensión e inseguridad se disparan. Si no la habéis visto, en Netflix sigue disponible. Es una auténtica maravilla. Después, hay directores de cine como Mike Flanagan que juntan todos estos aspectos y crean películas como Occulus o hacen series como La maldición de Hill House. Sin embargo, no he ahondado demasiado en su cine, quizá para otro post, que este ya está quedando largo. El elemento paranormal Como habéis visto, el terror no necesariamente tiene que estar asociado a algo sobrenatural, aunque comercialmente funcione mejor, desde luego. Estoy bastante acostumbrado a ver películas de terror y puedo decir que realmente ha habido una sola que me haya hecho volver a ponerme las manos encima de los ojos para no mirar como un niño pequeño: Hereditary de Ari Aster. Especialmente en su última secuencia que dejo exclusivamente para aquellos que ya la han visto. Si no lo has hecho, ya estás tardando. ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendoCódigos del terror psicológico

Cómo escribir un guion: La Estructura

En el primer post sobre cómo escribir un guion abordé La Idea desde el punto de vista de conseguirla y trabajarla. El siguiente paso sería desarrollar esa idea en una estructura básica que nos permita ir añadiendo capas y capas a nuestra historia, pero los cimientos deben de ser sólidos siempre y tenerlos muy claros. Sólo así, podremos cambiarlos sin problemas teniendo en cuenta todas las consecuencias para la historia que hemos escrito como guionistas. La estructura más básica que se compone de tres actos, que se subdividen en un detonante, dos puntos de giro, un punto medio (algunos lo omiten) y un clímax. Pero como llevo diciendo ya un tiempo, esto sólo es una norma básica para “empezar a tirar”. Al final un guionista puede escribir todos los actos que le de la real gana a su guion. A esta estructura se la llama el paradigma y es la base de cualquier historia. Syd Field es el guionista que profundizó en esta estructura clásica que se remonta a la Poética de Aristóteles. A los iniciados en guion, para que lo veáis más claro: Teóricamente cada acto se puede dividir en minutos según las páginas de guion y cada pilar de la estructura tener su tiempo concreto. Lo normal es que en las escuelas de cine se diga que el primer acto debe durar entorno a los treinta minutos. Pero si queremos que dure una hora no hay problema siempre que la historia lo requiera. Lo que si está claro es que en el primer acto tenemos que: Presentar al/los protagonista(s) y al/los antagonista(s). Exponer el conflicto de la historia y su contexto. Debemos conseguir que el espectador empatice con los protagonistas de alguna manera, y también lograr que los cinco o diez primeros minutos sean verosímiles dentro del universo de ficción. De alguna forma, se trata de firmar un pacto con el espectador, pero ese pacto tiene que serle útil al menos para su entretenimiento. El detonante y el primer punto de giro Es quizá la parte más importante de la estructura narrativa para que se desencadene el conflicto. Se podría definir como algo ajeno al protagonista y que escapa de su control ha ocurrido, y eso nos llevará al conflicto principal. Por ejemplo: en Buscando a Nemo el detonante sería que Nemo tiene que ir al colegio de los peces por primera vez, algo que escapa al control de Marvin. Hay riesgos, puesto que Nemo tiene una aleta más pequeña y por esa razón Marvin le sobreprotege. Esto desembocaría al conflicto principal o al primer punto de giro: Nemo es raptado por un buzo. Normalmente, vamos a encontrar personajes que están predispuestos a la aventura, lo cual genera en ellos una reticencia de acudir a esa llamada. De esta forma ya estamos causando empatía con el espectador. ¿Por qué? Porque el espectador es honesto y sabe que él nunca lo haría, nunca se lanzaría a esa locura. Pero claro, el personaje es teóricamente libre de elegir si quiere o no ir, por tanto, ¿cómo conseguimos que acuda a la llamada? No dejándole otra opción. Ese sería nuestro detonante en una estructura clásica paradigmática. Así se genera el motor emocional: todo aquello que puede ser malo, pasará. El punto medio No es más que una conexión que enlaza las dos mitades de la estructura del guion. Es un hecho que profundiza en el conflicto y ayuda a mantener la atención al espectador, causando mayores dificultades al protagonista para lograr su objetivo final. Podemos incluirlo o no en la estructura, puesto que el segundo acto debe estar lleno de puntos medios que permitan avanzar la trama y la evolución de los personajes. Segundo punto de giro y Clímax El segundo punto de giro es una situación en la que los protagonistas descubren algo que les va a acercar a la resolución final de la trama. No por ello quiere decir que sea todo más fácil, sino que simplemente están más cerca de lograr su objetivo. O no, porque podemos ser guionistas malévolos y no dejar que consigan su objetivo, como por ejemplo (SPOILER ALERT) en Vengadores: Infinity War con Thanos consiguiendo cargarse al 50% de los seres vivos. Esa resolución del conflicto es la que se le llama clímax. Todo este tercer acto transcurre prácticamente a tiempo real, o por lo menos, la intensidad dramática crece tanto que el ritmo de la narración se acelera. A modo de resumen: Acto 1 Inicio: Presentamos personajes. Su conflicto emocional (Qué quiere) y su conflicto externo (por qué lo quiere) Detonante: La amenaza principal narrativa se asoma. Punto de giro: Algo ocurre, algo cambia el rumbo del personaje. Comienza por tanto en marcha el objetivo del protagonista, es en este momento cuando empieza la peli que el espectador cree que va a ver y ha pagado por ella. Así que dale la película que quiere ver. Acto 2 El más difícil. Debemos usar las peripecias, problemas y obstáculos para avanzar la trama durante su búsqueda del objetivo. Nos muestra quién es realmente el personaje y se muestra a través de sus acciones. El punto medio: No es un giro como tal, simplemente profundiza en el conflicto, se añaden problemas a resolver. El personaje siempre va a descubrir que todo es más complicado de lo que realmente parecía, lo que lleva al tercer acto, cuanto todo no puede ir más a peor. Acto 3 El protagonista, que lo daba todo por perdido, retoma el rumbo y va hacia la resolución del conflicto en el clímax. Los personajes deben hacer algo para su resolución. Tras la misma, un epílogo o situación final. Esta estructura es básica y es la más extendida de todas. Es muy esquemática y nos puede servir para comprender si nuestra historia funciona o no. Pero hay que tener claro que la estructura debe aparecer por establecer un tiempo de la historia. Por tanto, cada historia tendrá su propia estructura. ¿Hay más estructuras? Por supuesto, otra conocida es la de «El viaje del héroe» descrita en El Héroe de las mil caras de Joseph Campbell o los diferentes mitos narrativos, que realmente son el origen de las historias que conocemos hoy en día. Pero eso, para otro post. ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendoCómo escribir un guion: La Estructura

Cómo crear al protagonista

Si has llegado aquí por accidente, ten una cosa clara. Crear personajes en general no es nada fácil. Esto es lo que a mi me funciona en líneas generales a la hora de dar vida a personajes como guionista y director. He tenido la suerte de estar formado por guionistas profesionales como Borja Cobeaga, Nacho Faerna, David Muñoz, Michel Gaztambide, Joaquín Oristrell, etc. Tener este plantel de profesores ha sido una inmensa suerte y con ellos llegué a una conclusión en mi formación como guionista: las reglas están para romperlas, aunque nos ayudan a empezar de cero. Conflicto En cuanto a personajes protagonistas se refiere, lo más claro que debemos de tener es lo siguiente: hay que hacerle la vida imposible. Problema tras problema. Con quién os vais a sentir más identificados, ¿con el empresario de éxito que todo le va bien o con el último mono que tiene una vida durísima y casi no llega a fin de mes? Esto solo es un ejemplo simple, claro está. Lo que quiero decir es que el conflicto es la base principal de cualquier historia, es el motor emocional de nuestro personaje, lo que hace que salga de la cueva y cuando acabe la película o la serie, siendo guionistas hayamos hecho evolucionar a esa persona. En algunos casos se involuciona como Carl en The Walking Dead. El conflicto debe tener un desarrollo evolutivo. Existe un arco de transformación que va variando según avanza la historia, pero no es necesario un cambio esencial, sólo la situación y contexto histórico en la que se encuentra nuestro protagonista. También podemos encontrar un arco de resistencia al cambio. ¿En qué consiste esto? Es una aceptación de una verdad que ya conoce nuestro protagonista pero que no puede evitar, a pesar de que va a tratar de no llegar a ese punto. Biografía o Backstory Vale, el conflicto nos vale tanto para la trama principal como para hacer avanzar a nuestro personaje. El siguiente paso sería darle profundidad, dotarle de un pasado que no necesariamente va a salir en nuestra historia, simplemente, será una forma de conocerle mejor. Podemos verlo como cuando empezamos a conocer a una persona. Es un proceso lento, no se hace en una tarde. Hay que ir poco a poco conociendo los detalles que conforman la personalidad de nuestro personaje. Como guionista considero que se debe poner especial cuidado a esta parte del desarrollo. Y como director todavía más. Los actores agradecen muchísimo tener una biografía para poder enriquecer sus interpretaciones con emociones y reacciones del personaje que les ha tocado ser. No se trata de saber si siendo un niño se cayó jugando al fútbol el 7 de mayo de 1995. No, no es eso, es saber los aspectos relevantes para nosotros hacerlo progresar. Hay guionistas que no consideran necesario un desarrollo muy potente del backstory. Tan solo elementos fundamentales que le hayan marcado en su etapa adulta o en la etapa en la que se desarrolla la historia. Razón no les falta. Es cuestión de gustos y formas de trabajar. Personalidad Si con la biografía podemos situar quién es, de dónde viene y a qué aspira, ahora debemos crear todo el apartado emocional del protagonista. Para esto hay innumerables fichas en internet que se pueden usar a modo de plantilla para ver cómo se relaciona con la ira, la amistad, el amor, el conflicto, su cumpleaños… cualquier cosa es válida. Desde la fase de desarrollo de guion podemos dejar bien atado este apartado y así, si vamos a dirigir el proyecto siendo el director o la directora, el trabajo emocional con los actores se va a ver mucho más enriquecido. Nuestro protagonista puede ser un tío antipático con el que no congeniemos desde el principio y sin embargo le ocurra algo que nos haga sentirnos identificados con él o ella. Es una fase del desarrollo tremendamente compleja, porque las personas somos complejas, aunque no nos mostremos al mundo como tal. Cada uno tiene diferentes capas emocionales y por tanto, si nuestros personajes queremos que empatices también deben tener estas capas de profundidad. Cuidado con los traumas, que pueden dar una falsa profundidad. Así que para conseguir que al espectador le importe tu personaje existen diferentes estrategias igual de lícitas todas ellas pero que prescinden de traumas de niño y adolescente. Hay que explicar bien el motor emocional del personaje, debe ser un reflejo del espectador. Coloquialmente dicho, su mierda es nuestra mierda. El físico Puede parecer materialista, pero nada más lejos de la realidad. El físico de nuestro personaje va a determinar mucho su personalidad. ¿Está gordo? ¿Es atlética? ¿Rubio? ¿Moreno? ¿Se cuida poco? ¿Cómo es su alimentación? En este apartado podemos incluir enfermedades, si es que son relevantes para la historia, lógicamente. A veces son el propio motor emocional y en otras ocasiones, como en la comedia, añaden el contrapunto perfecto para generarla, como un espía ciego. ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendoCómo crear al protagonista

Cómo escribir un guion: La idea

Antes de nada, aclarar que desde hace tiempo una serie de palabras como «guion» no llevan tilde: http://www.rae.es/consultas/palabras-como-guion-truhan-fie-liais-etc-se-escriben-sin-tilde Dicho esto, esta es la primera vez que voy a hablar sobre cómo escribo los guiones y seguramente lo haga en otras entradas del blog que iré subiendo poco a poco y que completaré con el futuro PDF que sacaré adelante en Abril-Mayo “Conviértete en filmmaker”. Como guionista y realizador audiovisual, he tenido mi formación sobre la escritura de guiones, desde cursos particulares con el guionista profesional Ramón Aguyé hasta master class ofrecidas por DAMA en el Matadero de Madrid. Pero desde luego, la mayor formación la recibí en la universidad, aunque en las escuelas de cine lógicamente se imparten estos mismos conocimientos, pero mucho más ampliados desde el punto de vista teórico. Pero no es un post para hablar sobre cómo escribir, estructuras a seguir, etc. Es un post para ver como trabajo personalmente una idea que me llega a la cabeza para desarrollar. Por lo general, los cortometrajes que escrito se me han ocurrido en dos situaciones muy concretas: A duermevela. En ese estado que uno se encuentra a punto de quedarse dormido pero que aún está consciente y ¡boom! Surge una idea. Así se me ocurrió mi primer cortometraje, Inmaterial, que hoy es un proyecto de serie de televisión. ¿Y si…? Quizá la técnica creativa más extendida. Lo que se conoce como premisa. Partir de un supuesto, da igual lo loco que sea siempre y cuando haya una resolución coherente la magnitud de tal supuesto. ¡O no! Durante la etapa universitaria me insistieron mucho en seguir los cánones que siempre funcionan. Y sí, para aprender está muy bien y así se tiene claro cómo funcionan quizá el 95% de los guiones cinematográficos, pero las reglas están para romperlas o cuestionarlas. Cuando la idea llega, normalmente si se trata de un cortometraje “vomito” la idea directamente en el Word. Lo que entre amigos llamamos un “hijo malparido”. Normalmente sale eso, una historia que deja mucho que desear, pero la inspiración es finita, así que mejor plasmarla cuanto antes para que no se vaya y después ya iremos puliendo el diamante como guionistas que somos. Cuando me enfrento a un largometraje el proceso es otro: puedo escribir del tirón quizá algunas escenas del principio y si tengo claro el final, también. Porque conocer el final es una guía muy útil para saber cómo acabar la historia, aunque al final haya escrito varias versiones hasta llegar al punto en el que como guionista y realizador me gusta. Después, comienza un proceso creativo un tanto tedioso en función del tema que quiera hablar, ya sea investigación o simplemente anotar ideas que hagan avanzar la trama. Pero lo más importante de todo, es identificar al protagonista. ¿Quién es? Igual son varios. ¿Y qué objetivo(s) tiene? ¿Qué o quién le impide conseguirlo(s)? Estas preguntas creo que cualquier guionista profesional es lo primero que debe de resolver, pero esto, es mi punto de vista, igual hay quien prefiere desarrollar antes a los personajes y darles un pasado o simplemente estructurar la historia y ya ahondaremos en los detalles propios. NO HAY REGLAS. Insisto mucho en ello, que nadie os diga que se hace de una manera u otra porque no es verdad. Si fuera cierto, cualquiera sabría vender películas perfectas desde el punto de vista estructural y narrativo. Una vez tengo esas preguntas respondidas, ya investigo sobre los personajes. Y aquí es importante un pequeño matiz: Muchos guionistas se agobian viendo el parpadear del Word o el programa de escritura de guion de turno sin escribir ni una sola letra durante horas. En estos casos, el papel y bolígrafo son nuestros mejores aliados. En mi caso, uso una libretita o cuadernito donde escribo lo que se me va ocurriendo de la historia de ese personaje, de tal forma, que las páginas se llenan enseguida y no se tiene la sensación de estar escribiendo poco o nada. Así que psicológicamente este método me parece perfecto para no frustrarse y seguir trabajando. Por supuesto, esto es aplicable a cualquier fase del desarrollo de la escritura del guion. Y así es como le voy dando forma a una idea. Muchas se desechan porque realmente durante un breve desarrollo nos damos cuenta de que nuestra química del cerebro ha hecho que nos pareciese mejor de lo que objetivamente leemos sobre el papel. Otras tantas se desarrollan hasta el final, aunque no haya intención de llevarlas a imágenes como realizador, simple y pura práctica de escritura. ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos como guionistas y filmmakers. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendoCómo escribir un guion: La idea

¿Cómo hacer un videoclip?

El videoclip supone para muchos directores y realizadores la posibilidad de experimentar visual y narrativamente nuevos enfoques y técnicas audiovisuales. Son, por así decirlo, un trabajo muy creativo que permite desfogarse probando cosas nuevas. ¿Y qué necesitamos? Pues evidentemente un artista con material de calidad que suene bien y esté bien producido. Aquí ocurre como en los cortometrajes, si el sonido de la canción es malo, da igual todo lo que trabajemos el videoclip, tiene que haber un mínimo. Evidentemente, si trabajamos con un artista con pocos medios, pero tiene una calidad sonora decente, el productor profesional verá cada fallo al milímetro, pero el común de los mortales no. Cuando me plantean como director realizar un videoclip, siempre pido la letra. Nunca he tenido oportunidad de hablar con realizadores que se dediquen exclusivamente a este ámbito, así que desconozco por completo su forma de abordar este tipo de trabajo. Volviendo al tema, la letra de la canción es la que nos va a permitir hilar una historia o storytelling si es que es eso lo que buscamos, o simplemente, si se trata de un grupo de rock que aparezcan tocando todos los integrantes de la banda en diferentes sitios. Aquí, una vez más, depende en gran parte del presupuesto. Pero es que se pueden hacer cosas muy molonas con poco dinero, pero como siempre digo, con un mínimo. Después de analizar la letra y trazar una narrativa para contar la historia, según el presupuesto veo cómo encajar cada elemento que he pensado, pudiendo ser más o menos ambicioso. Muchas veces, he apostado en la postproducción solucionar lo que no hay en rodaje y esto, amigos, es un gran error de principiante. Siempre y cuando digo siempre es una verdad absoluta, solucionar las cosas en postproducción nos va a llevar el triple de tiempo o más que haberlo hecho bien durante el rodaje. Un ejemplo: “Queremos todo el escenario blanco, pero no tenemos dinero para un plató.” Así que con toda la ilusión de principiante dices: “No pasa nada, tela blanca, la quemamos con luz y luego añado un blanco sólido y solucionado.” Nada más lejos de la verdad. El artista se va a mover y eso implica que se salga de tu “tela blanca” o no tengas las mejores ópticas o el espacio suficiente para encuadrar y que no se salga de los límites. Es aquí donde entra el enemigo público de todo postproductor: la rotoscopia. La rotoscopia es una técnica que permite separar las figuras del fondo, os pongo ejemplo en este gif de un videoclip que hice: Así podemos trabajar mejor el fondo o componer otro distinto encajando después la iluminación y el movimiento original de la cámara. Parece fácil ¿eh? ¿Y si os digo que un solo plano de 5 segundos puede llevar un mes de trabajo? Este otro ejemplo que os pongo aquí, me llevo 16 días: ¡Y sólo dura 8 segundos en tiempo total! Tener en cuenta que se hace fotograma a fotograma, y si tenemos 24 fotogramas por segundo… ¡hacer cuentas! Así que mucho ojo, lo mejor es pensar muy bien cada paso a dar antes de dirigir el videoclip y no pedir peras a vuestro propio olmo. En la edición, la última fase, suelo sincronizar todas las pistas en la línea de tiempo. Lo normal es que salgan entre unas 15 y 40 capas de vídeo. Hay quien va sincronizando sobre la marcha y visionando el material, pero para mí, personalmente es súper incómodo editar así. El material hay que reversionarlo igual para buscar los mejores momentos de cada plano. Pero ¿no sería mejor planificar por secciones planos concretos? Sí, desde luego es una opción muy válida que usé en este otro videoclip y que ahorra un montón de trabajo y tiempo: Pero no siempre es así, muchas veces es mejor cubrirse durante toda la duración con un valor de plano y movimientos de cámara para luego elegir el mejor resultado y por eso salen todas esas capas de vídeo, tantas como planos hayáis grabado. Videoclips para amigos o familiares Esto dependerá de cada filmmaker lo que quiera implicarse. Yo los he hecho desde gratis, pero siempre con los gastos pagados por el artista (y con un material de grabación que me compense en el resultado final) hasta los que han pagado los costes reales de lo que pedían para hacer algo muy grande donde el equipo cobró simbólicamente, como en este caso: Lo dicho, en este punto, depende de cada filmmaker. Pero ni de lejos me planteo como profesional del audiovisual hacer algo totalmente gratis. Otra cosa es que os compense para generar material para vuestro reel de realizadores, pero siempre con gente conocida y de confianza que aprecie vuestro trabajo. La experiencia me dice que amigos de amigos o conocidos o amigos esporádicos no lo valoran realmente. Recordar, esta es nuestra fuente de ingresos y habrá quien haya hecho un medio de vida dirigiendo videoclips, pero no es lo normal puesto que muchos artistas quieren vídeos por menos de 300€ y esto, no es posible. Así, en resumen, esta es mi forma de proceder a realizar un videoclip. No entro en cuestiones de producción, puesto que se aplican las mismas logísticas como en cualquier rodaje. ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos como guionistas y filmmakers. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendo¿Cómo hacer un videoclip?

La narrativa en Babadook

Hacía tiempo que no revisionaba esta grandísima película, que personalmente entra en mi “top 3” del terror junto a la primera de «Expediente Warren» y «Hereditary». Así que la tengo bastante fresca para poder hablar sobre ella. Babadook es una película de terror del año 2014 y es de esas películas que realmente no dan miedo. Pues vaya, si no da miedo será mala ¿no? Lo cierto es que este cuento de terror (porque es eso, un cuento) no creo que su intención sea darnos miedo, es algo que vendrá de la mano para quienes lo pasen mal viendo este género, sino contarnos algo muy personal desde la visión de su directora, Jennifer Kent. Es una película de terror australiana, independiente y con necesidad de dos o tres visionados. Desde luego no es terror comercial, de eso hay mucho (y algunas muy buenas como «It Follows»). Vamos al grano: Han pasado 7 años desde la muerte del marido de Amelia (Essie Davis) justo el día que ella fue a dar a luz a su hijo Samuel (Noah Wiseman). Ella trata de llevar una vida normal con un niño aparentemente no tan normal, con problemas de socialización y muestras de violencia creando sus propias armas. Samuel, como cualquier niño, tiene miedo de irse a dormir por los monstruos que ve en su habitación y cada noche, para que se quede dormido, Amelia revisa con él el interior del armario y cada rincón de su habitación. Después le lee un cuento para que se quede dormido. El problema se desencadena cuando eligen un macabro cuento que se llama “Mister Babadook” donde una especie de monstruo posee a un niño. Hasta aquí, los primeros veinte minutos de introducción de la película. Si no la has visto y quieres verla, no sigas leyendo, porque llegan los spoilers. La superación del duelo Podríamos centrarnos en cómo Amelia, al igual que Belén Rueda en “El Orfanato”, se va consumiendo a sí misma a medida que su hijo consigue que cada noche duerma menos y se le empiece a ir la cabeza creyendo incluso que Babadook existe. Y lo cierto es que existe, pero como representación de algo y dentro de un cuento. Normalmente, los monstruos en el cine de terror son eso, monstruos. Entidades sobrenaturales que hacen la vida muy difícil a los protagonistas. A veces esto está bien, otras veces, es repetitivo. Así que la fórmula de simbolizar algo, desde mi punto de vista como guionista y director siempre funciona al menos a nivel conceptual. Vamos, que prefiero que haya doble significado. Durante el transcurso de la película, tenemos la sensación de que Amelia no quiere a su hijo, y que realmente, tal y como dice ella cuando está “poseída” por Babadook, desearía que hubiera muerto Samuel y no su marido. Nada más lejos de la realidad. Amelia quiere mucho a su hijo como madre que es, pero en los siete años que han pasado no ha sido capaz de pasar página. Y es que pasar página no es no hablar del ser querido que ya no está, sino afrontar y encajar que ya no está. Curiosamente, todas las pertenencias de su marido están en el sótano, el cual tiene cerrado con llave. Por eso, al final, cuando Amelia expulsa al más puro estilo de un exorcismo cinematográfico tradicional al monstruo de su cuerpo, escupiendo un torrente de sangre por su boca en ese mismo sótano, Samuel es arrastrado a su cuarto por Babadook. Amelia le persigue hasta su habitación donde finalmente se enfrenta al monstruo y mediante un fantástico plano subjetivo, el monstruo, que tenía la voz distorsionada hasta entonces, ahora tiene una voz de mujer que grita desesperadamente y corre a esconderse al sótano. Esta es la forma en la que Amelia definitivamente ha afrontado el dolor por la pérdida de su marido y acepta su papel de madre como tal, y no de padre inclusive como trababa de ser. Me reafirmo, cuando en el epílogo de la película, Amelia desentierra gusanos que deposita en un cuenco con muchos más gusanos que le da a Samuel. Ese cuenco es para Bbadook. Aquí viene lo realmente complejo y mi interpretación: Los gusanos son otros de los grandes descomponedores del cuerpo. En este caso, están “descomponiendo el dolor” de Amelia y por eso, es la comida que ella usa para alimentar a Babadook, ahora recluido en el sótano. Cuando va a bajar a dárselos, Samuel le dice que si puede verlo, a lo que Amelia responde: “Algún día cuando seas mayor”. Y es que es verdad, el protagonista no es Samuel sino Amelia y ella es la que está superando el duelo. Por eso hay varios planos simétricos con Amelia en el centro del cuadro, mientras que Samuel siempre aparece a un lado. Además, a un niño no se le puede explicar todos los matices de la pérdida de un ser querido sin que lo viva en sus propias carnes (a pesar de que Samuel siempre tiene miedo de que su madre muera). Una vez Amelia está en el sótano y le deja el cuenco, Babadook, de nuevo en un plano subjetivo, se abalanza sobre ella gritándola. Amelia casi se cae al suelo, pero se recompone y le dice: “Está todo bien. Está todo bien”. Sencillamente, maravilloso. Es la forma en la que ella tiene recaídas en el duelo, como cualquier persona y poco a poco, entierra su dolor superándose a sí misma. ¿Y por qué un plano subjetivo? Este tipo de plano los directores de cine lo usan principalmente para hacer que el espectador sea partícipe de lo que ve el personaje directamente. Puede ser una visión objetiva o subjetiva. La razón en Babadook es esta misma, pero con la versión de Amelia en duelo. Amelia es Babadook en este cuento de hora y media. Y su hijo, Samuel, solamente quería, como repite a lo largo de toda la peli, que ella esté bien. Recuerda que esta es mi interpretación personal, así que si tienes otra distinta, parecida o que aporte más, ¡ponla en los comentarios! ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos como guionistas y filmmakers. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendoLa narrativa en Babadook

De la universidad al trabajo – Segunda Parte

Esta es la segunda parte de esta pequeña serie de posts. Si te perdiste la primera, más enfocada a cómo empezar a trabajar siendo autónomo en el mundo audiovisual, te dejo el enlace pinchando aquí. En principio, la serie acabaría con esta segunda parte, puesto que voy a pasar a centrarme en algo mucho más específico que he ido aprendiendo: el cliente. Y a veces el cliente no siempre tiene razón, pero debemos apechugar con sus demandas como filmmakers que somos. En este caso, nos centraremos en el cliente de vídeos corporativos, por ser el más extenso a la hora de la facturación de cualquier realizador audiovisual. No vamos a engañarnos, el vídeo corporativo puede ser un auténtico rollo porque la mayoría de las veces es “sota, caballo, rey” y casi nunca aportada nada creativo. Sin embargo, hay otros grandes clientes corporativos que permiten que experimentemos o tienen un briefing muy claro sobre el producto final que quieren conseguir, hecho que nos permite movernos entre la seguridad y la creatividad. Normalmente, en PYMES grandes o empresas grandes suele haber un departamento de marketing que enlaza directamente con nosotros. Por lo general, saben lo mínimo de producción audiovisual, así que paciencia. Saben muchísimo de otras cosas, pero en nuestro campo de acción, debemos ser muy claros con ellos e ir al grano, sin segundas interpretaciones. Como realmente no sabe mucho de producción, muchas veces este enlace nos pedirá presupuesto por minutos de vídeo. Ya dijimos en la primera parte de esta serie que es absurdo cobrar por minutos de vídeo, no tiene sentido salvo que solamente vayamos a editar el material (y también depende de las horas de material que haya que revisar). Cuando me refiero a ser claro, es especificarle siempre lo que vamos a necesitar para llevar a cabo la producción. Al principio, los presupuestos no los hacía desglosados y esto es una cosa que aprendí al poco tiempo de emprender. Es mejor desglosar cada apartado para que sea percibido como una especie de cesta llena de películas en el Black Friday (a más de uno le sonará esta situación) y después elegir con qué nos quedamos o si, por el contrario, añadimos más cosas. Otros clientes simplemente aceptarán un presupuesto, sin posibilidad de negociación. Así que cuanto más finos seamos a la hora de realizar nuestro presupuesto y más nos aproximemos mejor. Parece obvio, pero muchas veces esto se omite. Otro de los aspectos a tener muy en cuenta es el número de versiones de edición que vamos a entregar. Suelo entregar hasta tres versiones, puesto que, por experiencia, si das la mano no te cogen el brazo, te cogen el alma. Cambio tras cambio ya que normalmente no opina una sola persona sobre el vídeo que has enviado, sino varias y cada una tiene una visión distinta, como es lógico. Esto retrasa mucho el resultado final, pero es el pan de cada día. Así que debemos ser claros a la hora de la firma del presupuesto y acordar un número de versiones, las que consideréis oportunas y a partir de ese tope, cobrar un extra. Automáticamente el cliente se pone las pilas y en un solo mail te dice los 26 cambios que quiere. Es mucho mejor así que 26 emails con un cambio cada uno, creedme. Personalmente, uso un sistema un poco raro. Lo normal es que se etiqueten las versiones con V1, V2, V3… pero a mi entender, una versión es todo cambio o cambios que alteran la estructura del montaje. Es decir, que si el cliente nos pide cambiar solamente cuatro planos sin alterar la duración no lo considero una versión, y por tanto lo nombro con una letra después del número: V1b, V1c… Sin embargo, si nos cambian la música (pasa mucho) el montaje entero hay que reeditarlo. ¿Por qué? Porque a los vídeos corporativos hay que sacarles identidad propia como sea y siempre, absolutamente siempre, es mediante el montaje musical que hagamos. Por lo que un cambio de música conlleva volver a reajustar los cortes en función de los ritmos y golpes musicales que tanto nos gustan. Todo esto no es nada peyorativo, simplemente es un resumen de cómo afrontar a este tipo de cliente si sois filmmakers. Si por el contrario eres cliente, ¡ya sabes un poco más sobre el trabajo que encargas! Otro punto a tener en cuenta es los días de pago y esto no solo es un problema en el cliente corporativo. Es un problema con cualquier cliente. Lo normal es que te paguen a 30 días, pero por diferentes circunstancias puedes acordar más días, pero nunca más de 90. Tengo un compañero al que le deben 14.000€ entre diferentes clientes y no os exagero. Esto es un verdadero problema, porque cada mes hay gastos y cada trimestre más aún como personas y como autónomos. Es otra de las razones por las que pasado ese tiempo establecido, siempre desde el respeto, debemos reclamar nuestro pago. ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos como guionistas y filmmakers. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendoDe la universidad al trabajo – Segunda Parte

6 «Tips» para hacer un cortometraje

El mundo del cortometraje es amplio, permite enfocar a los nuevos realizadores guiones de cine en los que comprimir mucha información en poco tiempo de una manera sencilla. Hay grandes cortos de 30 segundos, dos minutos, cuatro, diez e incluso treinta. Todo depende de la historia y el uso que quieras hacer de ese corto. En lo personal, siempre he apostado por cortometrajes con mucho trabajo de fondo en los personajes, es decir, su pasado y quizá, eso hoy en día suma cierta complejidad que no acaba de convencer en circuitos de festivales. Lo mejor, como primer tip sería: 1. Haz algo sencillo, directo y al grano. No te enrolles en historias con demasiadas escenas, es algo que he aprendido “tarde” (porque nunca es tarde para aprender). Mejor ir al concepto puro del cortometraje, una situación a resolver. Con más razón si haces algo de autor, más íntimo. Esto no quiere decir que tengas que hacer cosas superficiales, no. Puedes decir mucho en poco tiempo usando la narrativa audiovisual como ya os conté en la entrada anterior. Por tanto, el siguiente tip es: 2. Planifica muy bien Y con planificar no me refiero a hacer planes, sino planos. La planificación es uno de los trabajos más importantes del director de cine, que muchas veces se hace en conjunto con el director de fotografía o directamente sólo él. En otro post podríamos hablar sobre todo lo que conlleva la dirección y sus departamentos, pero aquí lo que cuenta es cómo vas a contar esa pequeña historia. Es en esta fase donde tienes que pensar toda esa simbología que le va a añadir capas narrativas a tu historia a través de tu guion técnico. 3. Si no tengo dinero ¿qué hago? Todos hemos empezado sin un duro. Conozco a algunos que incluso con su móvil al no tener cámara. Si estás empezando, experimenta con cualquier cosa que grabe y con algunos amigos con los que quieras pasar una tarde, o un día, o varios días… depende de su disponibilidad y ganas. Cuando vas un paso más allá y haces casting para actores que quieren ganar experiencia en cámara y, por tanto, no les importa trabajar gratis, ten en cuenta estas cosas: están usando su tiempo libre (lo normal es que se ganen la vida de otra manera que nada tenga que ver) para tu corto. Es una inversión en su propio material, pero también en el tuyo, así que ofrece siempre un trueque, además, y esto es innegociable, envía siempre el material que ruedes para su videobook. Por ejemplo, siempre he ofrecido a los actores con los que he trabajado sesiones de fotos, montaje y/o grabación de escenas para su videobook. Al final, todos estamos en el mismo barco. Esto es aplicable tanto si estás empezando como si no. ¿Y con mi equipo? Aquí depende de la confianza que tengas. Tengo grandes compañeros que trabajan desinteresadamente conmigo porque les apetece y quieren o simplemente el proyecto les compensa. Y hablo de personas que trabajan de forma habitual en televisión y cine. Si puedes pagarles algo, hazlo, pero por lo menos tengo algo de comer. LA COMIDA ES LO MÁS IMPORTANTE PARA UN EQUIPO PRODUCTIVO Y CONTENTO. Y vuelta a lo mismo que con los actores, establece una cadena de favores en aquello que puedas ayudarles tú. 4. El crowdfunding Mi penúltimo corto como director, Paralysis, fue financiado en parte por crowdfunding, inversión de mi productora, What The Film y parte de mi bolsillo para el rodaje de los teasers. Después de esta experiencia, no lo usaría nunca para conseguir todo el presupuesto del proyecto, sino para completar una pequeña parte que falte. Aún así, es tremendamente sacrificado. Hacer una pre-camapaña para anunciar que vas a pedir dinero 2 o 3 meses antes de forma indirecta, invirtiendo en contenidos para que los mecenas puedan hacerse una idea de cómo será y después, los 30-40 días que dura la campaña estar detrás de cada amigo y familiar recordándole que puede ayudarte más compartiéndolo que dándote dinero. Creo que esta forma de financiarse está muy bien para otro tipo de proyectos, no para cortometrajes. Si lo haces, no pidas 600€ (estás en tu derecho, es una opinión), pide lo que realmente cuesta tu trabajo, porque esa cifra no genera demasiada confianza. 5. La importancia del sonido La imagen es relativamente fácil conseguir con cierta calidad por menos de 100€ en alquiler de cámaras. Pero el sonido… ¡Ay amigos cortometrajistas! Todos hemos pecado al principio de un mal sonido y os lo prometo, se carga absolutamente toda la historia. Casi dedicaría más presupuesto proporcionalmente hablando al sonido que a la imagen. Además, a mi como director me gusta mucho su uso narrativo, con paneos de izquierda a derecha y viceversa en estéreo para crear sensación de agobio, y si tienes la suerte de tener un técnico que te haga la postproducción en 5.1 simplemente, juega a hacer arte (si la historia lo requiere, claro). 6. Los festivales y concursos Esto se aplica a largometrajes también, o al menos, es lo ideal. Piensa un objetivo, como si es acabar en Youtube o Vimeo (al final todos acabamos ahí) o un circuito de festivales. Hay varias distribuidoras de cortos que se encargan de esto, pagando claro, es un negocio. También puedes hacerlo por tu cuenta, pero tienes que dedicar más tiempo, energía y dinero. La estrategia que pienses debe ser sobre todo tu «festival objetivo» para estrenar el corto. Ese primer estreno va a influir mucho, y si ganas algo, más. En función de tu género, encajarás en unos y en otros no, como es lógico, pero no trates de abarcarlos todos, es imposible. Cada vez que seas seleccionado, grítaselo al mundo. La notoriedad es importante en los dos años de vida festivalera y cuando acabe y esté abierto al público, agradece, siempre. Ten una cosa clara, los festivales no te garantizan el salto al largo. Hay un 50% de probabilidades de que esto pase. Lo mejor es que allá a los que puedas ir, hagas networking con la gente del mundo del cine en la medida de lo posible. ¡Hasta la semana que viene! ¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos como guionistas y filmmakers. ¡Hasta la semana que viene! … Seguir leyendo6 «Tips» para hacer un cortometraje