Si has llegado aquí por accidente, ten una cosa clara. Crear personajes en general no es nada fácil. Esto es lo que a mi me funciona en líneas generales a la hora de dar vida a personajes como guionista y director.

He tenido la suerte de estar formado por guionistas profesionales como Borja Cobeaga, Nacho Faerna, David Muñoz, Michel Gaztambide, Joaquín Oristrell, etc. Tener este plantel de profesores ha sido una inmensa suerte y con ellos llegué a una conclusión en mi formación como guionista: las reglas están para romperlas, aunque nos ayudan a empezar de cero.

Conflicto

En cuanto a personajes protagonistas se refiere, lo más claro que debemos de tener es lo siguiente: hay que hacerle la vida imposible. Problema tras problema. Con quién os vais a sentir más identificados, ¿con el empresario de éxito que todo le va bien o con el último mono que tiene una vida durísima y casi no llega a fin de mes? Esto solo es un ejemplo simple, claro está. Lo que quiero decir es que el conflicto es la base principal de cualquier historia, es el motor emocional de nuestro personaje, lo que hace que salga de la cueva y cuando acabe la película o la serie, siendo guionistas hayamos hecho evolucionar a esa persona. En algunos casos se involuciona como Carl en The Walking Dead.

El conflicto debe tener un desarrollo evolutivo. Existe un arco de transformación que va variando según avanza la historia, pero no es necesario un cambio esencial, sólo la situación y contexto histórico en la que se encuentra nuestro protagonista. También podemos encontrar un arco de resistencia al cambio. ¿En qué consiste esto? Es una aceptación de una verdad que ya conoce nuestro protagonista pero que no puede evitar, a pesar de que va a tratar de no llegar a ese punto.

Biografía o Backstory

Vale, el conflicto nos vale tanto para la trama principal como para hacer avanzar a nuestro personaje. El siguiente paso sería darle profundidad, dotarle de un pasado que no necesariamente va a salir en nuestra historia, simplemente, será una forma de conocerle mejor. Podemos verlo como cuando empezamos a conocer a una persona. Es un proceso lento, no se hace en una tarde. Hay que ir poco a poco conociendo los detalles que conforman la personalidad de nuestro personaje.

Como guionista considero que se debe poner especial cuidado a esta parte del desarrollo. Y como director todavía más. Los actores agradecen muchísimo tener una biografía para poder enriquecer sus interpretaciones con emociones y reacciones del personaje que les ha tocado ser. No se trata de saber si siendo un niño se cayó jugando al fútbol el 7 de mayo de 1995. No, no es eso, es saber los aspectos relevantes para nosotros hacerlo progresar. Hay guionistas que no consideran necesario un desarrollo muy potente del backstory. Tan solo elementos fundamentales que le hayan marcado en su etapa adulta o en la etapa en la que se desarrolla la historia. Razón no les falta. Es cuestión de gustos y formas de trabajar.

Personalidad

Si con la biografía podemos situar quién es, de dónde viene y a qué aspira, ahora debemos crear todo el apartado emocional del protagonista. Para esto hay innumerables fichas en internet que se pueden usar a modo de plantilla para ver cómo se relaciona con la ira, la amistad, el amor, el conflicto, su cumpleaños… cualquier cosa es válida. Desde la fase de desarrollo de guion podemos dejar bien atado este apartado y así, si vamos a dirigir el proyecto siendo el director o la directora, el trabajo emocional con los actores se va a ver mucho más enriquecido.

Nuestro protagonista puede ser un tío antipático con el que no congeniemos desde el principio y sin embargo le ocurra algo que nos haga sentirnos identificados con él o ella. Es una fase del desarrollo tremendamente compleja, porque las personas somos complejas, aunque no nos mostremos al mundo como tal. Cada uno tiene diferentes capas emocionales y por tanto, si nuestros personajes queremos que empatices también deben tener estas capas de profundidad.

Cuidado con los traumas, que pueden dar una falsa profundidad. Así que para conseguir que al espectador le importe tu personaje existen diferentes estrategias igual de lícitas todas ellas pero que prescinden de traumas de niño y adolescente. Hay que explicar bien el motor emocional del personaje, debe ser un reflejo del espectador. Coloquialmente dicho, su mierda es nuestra mierda.

El físico

Puede parecer materialista, pero nada más lejos de la realidad. El físico de nuestro personaje va a determinar mucho su personalidad. ¿Está gordo? ¿Es atlética? ¿Rubio? ¿Moreno? ¿Se cuida poco? ¿Cómo es su alimentación?

En este apartado podemos incluir enfermedades, si es que son relevantes para la historia, lógicamente. A veces son el propio motor emocional y en otras ocasiones, como en la comedia, añaden el contrapunto perfecto para generarla, como un espía ciego.

¿Te ha gustado esta entrada? Pues déjate un like y comenta cualquier cosa que creas que puede sumar. Se trata de que todos aprendamos juntos.

¡Hasta la semana que viene!