En el primer post sobre cómo escribir un guion abordé La Idea desde el punto de vista de conseguirla y trabajarla. El siguiente paso sería desarrollar esa idea en una estructura básica que nos permita ir añadiendo capas y capas a nuestra historia, pero los cimientos deben de ser sólidos siempre y tenerlos muy claros. Sólo así, podremos cambiarlos sin problemas teniendo en cuenta todas las consecuencias para la historia que hemos escrito como guionistas.

La estructura más básica que se compone de tres actos, que se subdividen en un detonante, dos puntos de giro, un punto medio (algunos lo omiten) y un clímax. Pero como llevo diciendo ya un tiempo, esto sólo es una norma básica para “empezar a tirar”. Al final un guionista puede escribir todos los actos que le de la real gana a su guion. A esta estructura se la llama el paradigma y es la base de cualquier historia. Syd Field es el guionista que profundizó en esta estructura clásica que se remonta a la Poética de Aristóteles.

A los iniciados en guion, para que lo veáis más claro:

paradigma_guion

Teóricamente cada acto se puede dividir en minutos según las páginas de guion y cada pilar de la estructura tener su tiempo concreto. Lo normal es que en las escuelas de cine se diga que el primer acto debe durar entorno a los treinta minutos. Pero si queremos que dure una hora no hay problema siempre que la historia lo requiera. Lo que si está claro es que en el primer acto tenemos que:

  • Presentar al/los protagonista(s) y al/los antagonista(s).

  • Exponer el conflicto de la historia y su contexto.

Debemos conseguir que el espectador empatice con los protagonistas de alguna manera, y también lograr que los cinco o diez primeros minutos sean verosímiles dentro del universo de ficción. De alguna forma, se trata de firmar un pacto con el espectador, pero ese pacto tiene que serle útil al menos para su entretenimiento.

El detonante y el primer punto de giro

Es quizá la parte más importante de la estructura narrativa para que se desencadene el conflicto. Se podría definir como algo ajeno al protagonista y que escapa de su control ha ocurrido, y eso nos llevará al conflicto principal. Por ejemplo: en Buscando a Nemo el detonante sería que Nemo tiene que ir al colegio de los peces por primera vez, algo que escapa al control de Marvin. Hay riesgos, puesto que Nemo tiene una aleta más pequeña y por esa razón Marvin le sobreprotege. Esto desembocaría al conflicto principal o al primer punto de giro: Nemo es raptado por un buzo.

Normalmente, vamos a encontrar personajes que están predispuestos a la aventura, lo cual genera en ellos una reticencia de acudir a esa llamada. De esta forma ya estamos causando empatía con el espectador. ¿Por qué? Porque el espectador es honesto y sabe que él nunca lo haría, nunca se lanzaría a esa locura. Pero claro, el personaje es teóricamente libre de elegir si quiere o no ir, por tanto, ¿cómo conseguimos que acuda a la llamada? No dejándole otra opción. Ese sería nuestro detonante en una estructura clásica paradigmática. Así se genera el motor emocional: todo aquello que puede ser malo, pasará.

El punto medio

No es más que una conexión que enlaza las dos mitades de la estructura del guion. Es un hecho que profundiza en el conflicto y ayuda a mantener la atención al espectador, causando mayores dificultades al protagonista para lograr su objetivo final. Podemos incluirlo o no en la estructura, puesto que el segundo acto debe estar lleno de puntos medios que permitan avanzar la trama y la evolución de los personajes.

Segundo punto de giro y Clímax

El segundo punto de giro es una situación en la que los protagonistas descubren algo que les va a acercar a la resolución final de la trama. No por ello quiere decir que sea todo más fácil, sino que simplemente están más cerca de lograr su objetivo. O no, porque podemos ser guionistas malévolos y no dejar que consigan su objetivo, como por ejemplo (SPOILER ALERT) en Vengadores: Infinity War con Thanos consiguiendo cargarse al 50% de los seres vivos. Esa resolución del conflicto es la que se le llama clímax. Todo este tercer acto transcurre prácticamente a tiempo real, o por lo menos, la intensidad dramática crece tanto que el ritmo de la narración se acelera.

A modo de resumen:

Acto 1

  • Inicio: Presentamos personajes. Su conflicto emocional (Qué quiere) y su conflicto externo (por qué lo quiere)

  • Detonante: La amenaza principal narrativa se asoma.

  • Punto de giro: Algo ocurre, algo cambia el rumbo del personaje. Comienza por tanto en marcha el objetivo del protagonista, es en este momento cuando empieza la peli que el espectador cree que va a ver y ha pagado por ella. Así que dale la película que quiere ver.

Acto 2

  • El más difícil. Debemos usar las peripecias, problemas y obstáculos para avanzar la trama durante su búsqueda del objetivo. Nos muestra quién es realmente el personaje y se muestra a través de sus acciones.

  • El punto medio: No es un giro como tal, simplemente profundiza en el conflicto, se añaden problemas a resolver.

  • El personaje siempre va a descubrir que todo es más complicado de lo que realmente parecía, lo que lleva al tercer acto, cuanto todo no puede ir más a peor.

Acto 3

  • El protagonista, que lo daba todo por perdido, retoma el rumbo y va hacia la resolución del conflicto en el clímax.

  • Los personajes deben hacer algo para su resolución. Tras la misma, un epílogo o situación final.

  • Esta estructura es básica y es la más extendida de todas. Es muy esquemática y nos puede servir para comprender si nuestra historia funciona o no. Pero hay que tener claro que la estructura debe aparecer por establecer un tiempo de la historia. Por tanto, cada historia tendrá su propia estructura.

¿Hay más estructuras? Por supuesto, otra conocida es la de «El viaje del héroe» descrita en El Héroe de las mil caras de Joseph Campbell o los diferentes mitos narrativos, que realmente son el origen de las historias que conocemos hoy en día. Pero eso, para otro post.

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¡Hasta la semana que viene!