Antes de nada, aclarar que desde hace tiempo una serie de palabras como «guion» no llevan tilde: http://www.rae.es/consultas/palabras-como-guion-truhan-fie-liais-etc-se-escriben-sin-tilde

Dicho esto, esta es la primera vez que voy a hablar sobre cómo escribo los guiones y seguramente lo haga en otras entradas del blog que iré subiendo poco a poco y que completaré con el futuro PDF que llamaré “Conviértete en filmmaker”.

Como guionista y realizador audiovisual, he tenido mi formación sobre la escritura de guiones, desde cursos particulares con el guionista profesional Ramón Aguyé hasta master class ofrecidas por DAMA en el Matadero de Madrid.

Pero desde luego, la mayor formación la recibí en la universidad, aunque en las escuelas de cine lógicamente se imparten estos mismos conocimientos, pero mucho más ampliados desde el punto de vista teórico. Pero no es un post para hablar sobre cómo escribir, estructuras a seguir, etc. Es un post para ver como trabajo personalmente una idea que me llega a la cabeza para desarrollar.

Por lo general, los cortometrajes que escrito se me han ocurrido en dos situaciones muy concretas:

  1. A duermevela. En ese estado que uno se encuentra a punto de quedarse dormido pero que aún está consciente y ¡boom! Surge una idea. Así se me ocurrió mi primer cortometraje, Inmaterial, que hoy es un proyecto de serie de televisión.

  2. ¿Y si…? Quizá la técnica creativa más extendida. Lo que se conoce como premisa. Partir de un supuesto, da igual lo loco que sea siempre y cuando haya una resolución coherente la magnitud de tal supuesto. ¡O no!

Durante la etapa universitaria me insistieron mucho en seguir los cánones que siempre funcionan. Y sí, para aprender está muy bien y así se tiene claro cómo funcionan quizá el 95% de los guiones cinematográficos, pero las reglas están para romperlas o cuestionarlas.

Cuando la idea llega, normalmente si se trata de un cortometraje “vomito” la idea directamente en el Word. Lo que entre amigos llamamos un “hijo malparido”. Normalmente sale eso, una historia que deja mucho que desear, pero la inspiración es finita, así que mejor plasmarla cuanto antes para que no se vaya y después ya iremos puliendo el diamante como guionistas que somos.

Cuando me enfrento a un largometraje el proceso es otro: puedo escribir del tirón quizá algunas escenas del principio y si tengo claro el final, también. Porque conocer el final es una guía muy útil para saber cómo acabar la historia, aunque al final haya escrito varias versiones hasta llegar al punto en el que como guionista y realizador me gusta. Después, comienza un proceso creativo un tanto tedioso en función del tema que quiera hablar, ya sea investigación o simplemente anotar ideas que hagan avanzar la trama.

Pero lo más importante de todo, es identificar al protagonista. ¿Quién es? Igual son varios. ¿Y qué objetivo(s) tiene? ¿Qué o quién le impide conseguirlo(s)? Estas preguntas creo que cualquier guionista profesional es lo primero que debe de resolver, pero esto, es mi punto de vista, igual hay quien prefiere desarrollar antes a los personajes y darles un pasado o simplemente estructurar la historia y ya ahondaremos en los detalles propios. NO HAY REGLAS. Insisto mucho en ello, que nadie os diga que se hace de una manera u otra porque no es verdad. Si fuera cierto, cualquiera sabría vender películas perfectas desde el punto de vista estructural y narrativo.

Una vez tengo esas preguntas respondidas, ya investigo sobre los personajes. Y aquí es importante un pequeño matiz: Muchos guionistas se agobian viendo el parpadear del Word o el programa de escritura de guion de turno sin escribir ni una sola letra durante horas. En estos casos, el papel y bolígrafo son nuestros mejores aliados. En mi caso, uso una libretita o cuadernito donde escribo lo que se me va ocurriendo de la historia de ese personaje, de tal forma, que las páginas se llenan enseguida y no se tiene la sensación de estar escribiendo poco o nada. Así que psicológicamente este método me parece perfecto para no frustrarse y seguir trabajando. Por supuesto, esto es aplicable a cualquier fase del desarrollo de la escritura del guion.

Y así es como le voy dando forma a una idea. Muchas se desechan porque realmente durante un breve desarrollo nos damos cuenta de que nuestra química del cerebro ha hecho que nos pareciese mejor de lo que objetivamente leemos sobre el papel. Otras tantas se desarrollan hasta el final, aunque no haya intención de llevarlas a imágenes como realizador, simple y pura práctica de escritura.

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¡Hasta la semana que viene!