Grabar bodas es una de las principales actividades que un realizador novato empieza a hacer. Algunos de ellos hacen de esto un medio de vida, porque sí, amigo realizador, fotógrafo o montador, se puede vivir única y exclusivamente de hacer bodas.

Es además un sector audiovisual de mucha competencia, por lo que, si te han ofrecido un trabajo de este tipo, estás pensando empezar a moverte en ello o sois una pareja que quiere saber cuánto puede costarte grabar el mejor día de tu vida, sigue leyendo.

Viviendo de la felicidad

Un videógrafo de bodas está haciendo una actividad de mucha responsabilidad: registrar el que posiblemente sea uno de los mejores días de la vida de una pareja. Personalmente, no realizo esta actividad con frecuencia, pero si tengo la suficiente experiencia en ella como para entender el funcionamiento desde el punto de vista del vídeo.

Lo primero que debes tener en cuenta es que aquí los presupuestos deben ser cerrados. A diferencia de vídeos publicitarios y corporativos, el precio no se estipula exactamente por jornadas. Debes tener en cuenta que puedes estar mínimo 15 días con una sola boda, puesto que vas a tener material de al menos 12 horas de grabación si vas con una sola cámara. Si, ¡doce horas! Eso es una barbaridad, seleccionar los mejores momentos, crear un relato, elegir las músicas, todo ello normalmente cerrado a un montaje de entre 20 y 30 minutos. No se hace de un día para otro, aunque si conozco algunos casos que montan y envían el material el mismo día, pero te puedes hacer a la idea de que la edición no está precisamente cuidada.

Lo segundo, como videógrafo vas a tener que cubrirte en ángulos. Muchas parejas no tienen presupuesto para dos cámaras, por lo que lo mejor es que grabes al novio otro día distinto mientras se prepara para la ceremonia, haciendo un poco de acting. Después durante la misma, trata de cubrir cuantos más ángulos puedas sin molestar mucho al sacerdote o al cargo civil que hace el oficio (puedes y debes preguntarle siempre por dónde te puedes mover sin molestar). Y durante los anillos y el famoso “si quiero” no te la juegues, busca una posición desde la que cubrir todo y jugar un poco con el zoom de tu cámara. Es el momento más importante, así que aguanta el tipo y quédate ahí.

¿Qué sería lo ideal? Esto va a depender de cada realizador, pero por norma general, cuantos más ángulos cubras, mejor. Solo hay una oportunidad. Lo ideal es que tengas un ayudante que se dedique a hacer recursos de los invitados y de los lugares. Los famosos planos recurso que a los editores nos salvan la vida y permiten hilar el relato mucho mejor. Eso como mínimo, y de paso, que grabe al novio allí donde se prepare, así todo queda en un día de rodaje.

Durante la ceremonia, grabar con tres cámaras fijas. Una para cada miembro de la pareja y otra que sirva de plano general. En varias ocasiones he usado esta última para aprovechar a hacer timelapses, da mucho juego. Las cámaras de los novios vas a tener que controlarlas periódicamente por la batería y la memoria, así como algunas controlar que la grabación no se detenga a los 12 minutos y mover el trípode según se levanten o sienten. No es complicado, es estar atento. También puedes grabar en 4K, usar un plano general para ellos y después en edición reescalarlo y reencuadrarlo según su posición. En cualquiera de los dos casos, usa tu cámara particular para convertirte en una especie de satélite que orbita sobre ellos, sacando detalles, miradas, manos, etc. Todo lo que se te ocurra. Lógicamente, tener 5 cámaras no está al alcance de todos, por eso es lo ideal. Por lo demás, adáptate al presupuesto y se creativo. La felicidad de las bodas se te contagia enseguida, así que las horas que estás realmente las vas a disfrutar.

Tercero: versatilidad y organización. En el punto medio está la virtud. Lo mejor es que te hagas con un gimbal para tener planos estabilizados, un objetivo zoom de mucho rango focal, tres o cuatro tarjetas de al menos 64Gb, varias baterías, un par de cargadores y un portátil. Seguramente no uses tanta memoria, pero mejor ir cubierto, que con resoluciones 4K y grabando en logarítmico el tamaño de archivos se disparan. Aprovecha durante la comida o cena para descargar archivos y cargar baterías, así que pide al personal del restaurante que te facilite una zona segura donde dejar tu material y situar el ordenador conectado a corriente.

Y ahora, cuánto cobrar o cuánto nos puede costar.

Bajo mi punto de vista, si estás empezando, no debes bajar de los 500€. Creo que es insostenible, siempre y cuando hagas grabación y edición. Algunas veces he trabajado solamente grabando y ahí la tarifa si la reduces a precio por jornada (aunque algo más elevado de lo habitual, puesto que vas a estar más de 8 horas). Si eres una pareja, alguien que grabe y edite por debajo de esa cifra, desconfía. Al final, una persona que tira por tierra su valor profesional, no le va a dedicar el mismo empeño que otra que si está recibiendo una remuneración acorde a su trabajo. Esto es humano y si no, esa persona hace lo que ya he dicho otras veces, perjudicar al resto del sector y a sí mismo.

A partir de esa cifra, un precio estándar a una sola cámara puede rodar entre los 800€ y 1000€, dependiendo de las necesidades especiales para rodaje como puede ser el sonido o una óptica versátil. Lo demás, en función del presupuesto de los socios puedes añadir cámaras, ayudantes, drones, incluso con sonidistas y sus pértigas para no perder detalle. Hay bodas que llegan a costar 4000€ o más. Ser videógrafo de bodas es una profesión más dentro del mundo audiovisual.

¿Vivir de ello con 800€?

La temporada de bodas suele durar entre 6 y 8 meses, parte de ellas solapándose con comuniones y bautizos. Si te dedicas a esto, enhorabuena, has llegado a la empresa de mayor continuidad audiovisual, la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones). Si haces dos o tres bodas al mes, con entrega en dos meses, estarás facturando desde una tarifa estándar 2400€. No está nada mal. Con este pequeño “sueldo” y una vida sin excesos, puedes permitirte vacaciones y un periodo de al menos dos meses sin aparente trabajo, porque en ese periodo es cuando cierras con las parejas los contratos de grabación, así que sigues trabajando, pero sin el estrés de un videográfo y editor de bodas por llegar a la fecha de entrega.

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¡Hasta la semana que viene!

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