El videoclip supone para muchos directores y realizadores la posibilidad de experimentar visual y narrativamente nuevos enfoques y técnicas audiovisuales. Son, por así decirlo, un trabajo muy creativo que permite desfogarse probando cosas nuevas.

¿Y qué necesitamos? Pues evidentemente un artista con material de calidad que suene bien y esté bien producido. Aquí ocurre como en los cortometrajes, si el sonido de la canción es malo, da igual todo lo que trabajemos el videoclip, tiene que haber un mínimo. Evidentemente, si trabajamos con un artista con pocos medios, pero tiene una calidad sonora decente, el productor profesional verá cada fallo al milímetro, pero el común de los mortales no.

Cuando me plantean como director realizar un videoclip, siempre pido la letra. Nunca he tenido oportunidad de hablar con realizadores que se dediquen exclusivamente a este ámbito, así que desconozco por completo su forma de abordar este tipo de trabajo. Volviendo al tema, la letra de la canción es la que nos va a permitir hilar una historia o storytelling si es que es eso lo que buscamos, o simplemente, si se trata de un grupo de rock que aparezcan tocando todos los integrantes de la banda en diferentes sitios. Aquí, una vez más, depende en gran parte del presupuesto. Pero es que se pueden hacer cosas muy molonas con poco dinero, pero como siempre digo, con un mínimo.

Después de analizar la letra y trazar una narrativa para contar la historia, según el presupuesto veo cómo encajar cada elemento que he pensado, pudiendo ser más o menos ambicioso. Muchas veces, he apostado en la postproducción solucionar lo que no hay en rodaje y esto, amigos, es un gran error de principiante. Siempre y cuando digo siempre es una verdad absoluta, solucionar las cosas en postproducción nos va a llevar el triple de tiempo o más que haberlo hecho bien durante el rodaje. Un ejemplo: “Queremos todo el escenario blanco, pero no tenemos dinero para un plató.” Así que con toda la ilusión de principiante dices: “No pasa nada, tela blanca, la quemamos con luz y luego añado un blanco sólido y solucionado.” Nada más lejos de la verdad. El artista se va a mover y eso implica que se salga de tu “tela blanca” o no tengas las mejores ópticas o el espacio suficiente para encuadrar y que no se salga de los límites. Es aquí donde entra el enemigo público de todo postproductor: la rotoscopia.

La rotoscopia es una técnica que permite separar las figuras del fondo, os pongo ejemplo en este gif de un videoclip que hice:

rotoscopia

Así podemos trabajar mejor el fondo o componer otro distinto encajando después la iluminación y el movimiento original de la cámara. Parece fácil ¿eh? ¿Y si os digo que un solo plano de 5 segundos puede llevar un mes de trabajo? Este otro ejemplo que os pongo aquí, me llevo 16 días:

¡Y sólo dura 8 segundos en tiempo total! Tener en cuenta que se hace fotograma a fotograma, y si tenemos 24 fotogramas por segundo… ¡hacer cuentas!

Así que mucho ojo, lo mejor es pensar muy bien cada paso a dar antes de dirigir el videoclip y no pedir peras a vuestro propio olmo.

En la edición, la última fase, suelo sincronizar todas las pistas en la línea de tiempo. Lo normal es que salgan entre unas 15 y 40 capas de vídeo. Hay quien va sincronizando sobre la marcha y visionando el material, pero para mí, personalmente es súper incómodo editar así. El material hay que reversionarlo igual para buscar los mejores momentos de cada plano.

Pero ¿no sería mejor planificar por secciones planos concretos?

Sí, desde luego es una opción muy válida que usé en este otro videoclip y que ahorra un montón de trabajo y tiempo:

Green Lavita – A la deriva

Pero no siempre es así, muchas veces es mejor cubrirse durante toda la duración con un valor de plano y movimientos de cámara para luego elegir el mejor resultado y por eso salen todas esas capas de vídeo, tantas como planos hayáis grabado.

Videoclips para amigos o familiares

Esto dependerá de cada filmmaker lo que quiera implicarse. Yo los he hecho desde gratis, pero siempre con los gastos pagados por el artista (y con un material de grabación que me compense en el resultado final) hasta los que han pagado los costes reales de lo que pedían para hacer algo muy grande donde el equipo cobró simbólicamente, como en este caso:

The Whammy Paradox – Chaos Theory

Lo dicho, en este punto, depende de cada filmmaker. Pero ni de lejos me planteo como profesional del audiovisual hacer algo totalmente gratis. Otra cosa es que os compense para generar material para vuestro reel de realizadores, pero siempre con gente conocida y de confianza que aprecie vuestro trabajo. La experiencia me dice que amigos de amigos o conocidos o amigos esporádicos no lo valoran realmente. Recordar, esta es nuestra fuente de ingresos y habrá quien haya hecho un medio de vida dirigiendo videoclips, pero no es lo normal puesto que muchos artistas quieren vídeos por menos de 300€ y esto, no es posible.

Así, en resumen, esta es mi forma de proceder a realizar un videoclip. No entro en cuestiones de producción, puesto que se aplican las mismas logísticas como en cualquier rodaje.

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¡Hasta la semana que viene!