Seamos sinceros, somos humanos y esto de ser productivo va por rachas emocionales que dependen de cada uno. Así que os voy a contar cuando tengo una barbaridad de trabajo que afrontar, como organizo las tareas.

Un realizador audiovisual puro, su función principal va a estar en todas las fases, solo que su campo de acción preferentemente será durante el rodaje, tomando decisiones para sacar adelante el proyecto junto a un equipo. Esto varía ligeramente entre el tipo de producción: corporativa, publicitaria, ficción o documental. Así que, para no enrollarnos mucho, me voy a centrar en las tres primeras, que son las que mejor conozco. Eso sí, antes de nada, la publicidad que suelo hacer es de bajo presupuesto, así que la mecánica de trabajo se parece ligeramente a la de una producción corporativa.

Las mismas rachas emocionales son equivalentes a las rachas de trabajo. En el mundo audiovisual y en el mundo autónomos en general, hay picos de proyectos que afrontar. Cuando enganchamos una racha larga (por ejemplo 5-8 meses) con trabajo constante, la organización es fundamental si no queremos que aparezca lo que en las agencias de publicidad llaman “La plancha del pecho” A.K.A. Ansiedad.

Es cierto modo, esto es inevitable por las presiones autoimpuestas y las de los clientes, así que todo se va a reducir a una cuestión de actitud. Y aquí la clave es PRIORIZAR. Así, en mayúsculas.

¿Cómo le damos más importancia a un proyecto que a otro?

Cuando somos hombres o mujeres orquesta, tenemos que atender al correo, al cliente por teléfono, organizar equipos, dirigirlos, crear presupuestos, estar al día de las facturas y si le añadimos el plus audiovisual, montaje, versiones de edición, postproducción, etc, da un poco de vértigo solo de pensarlo. Por tanto, hay dos respuestas a la pregunta:

  1. Preguntar al cliente cuándo es la fecha de entrega.

  2. Encontrar el equilibrio entre fecha de entrega y el cliente que más paga (o paga a tiempo, que se valora mucho más).

Ese equilibrio es único de cada uno, depende de nuestra velocidad y efectividad aplicando las directrices del cliente. Por tanto, conócete.

Una vez tengamos la fecha de entrega, hay una herramienta online maravillosa para todo filmmaker (y si no lo eres, también): Trello.

Trello tiene un sistema de tareas por tarjetas que podemos desplazar por columnas, añadir checklist para ir comprobando que hacemos cada fase y tener una vista general de todos los proyectos. Además, se sincroniza con su aplicación para Android, iOS y PC.

Si no te gusta, puedes acudir a Google Keep, donde puedes hacer listas de tareas e ir macando check según acabes. Estoy seguro de que hay otras, pero no me he molestado en probarlas, porque si una cosa funciona, para qué cambiar.

Sin embargo, yo que me considero nativo digital, hay veces que el papel es útil para sacar de la cabeza lo que aparentemente es una barbaridad de trabajo y resulta no ser tanto. Sobre el papel, escribiendo, ponemos nuestras ideas sobre un medio físico. ¿Es igual de objetivo que en formato digital? Para mi no. Estando todo el día delante de la pantalla, el ordenador es una extensión de nuestra cabeza, son muchos estímulos y podemos atender a varias cuestiones a la vez. Sobre papel, tenemos que parar y dedicarnos exclusivamente a eso. Así que es una especie de micro meditación.

Ahora que nos hemos organizado ¿cómo trabajamos?

Una vez más, depende de cada uno. Como realizador, montador y guionista, aprovecho los tiempos entre diferentes emails. Me explico:

Enviamos al cliente nuestra propuesta creativa o versión de montaje. Mientras se ponen de acuerdo para ver qué responder o simplemente porque están haciendo otra cosa, aprovechamos a avanzar en otro tema. Parece obvio ¿no? Pues la procrastinación es la reina en estos momentos si nos descuidamos, más si trabajamos desde casa.

Cuando estamos renderizando un vídeo, si son varios, podemos añadirlos a la cola del Adobe Media Encoder y así las tareas se automatizan solas. Si es solo uno y lo exportáis desde el programa de edición que tengáis, lo mismo. ¡Los tiempos de render no deben ser interminables! Si quieres además ahorrar tiempo editando vídeos, tengo un post dedicado precisamente a este tema en este enlace: https://www.alejandrobarvel.com/blog/ahorra-tiempo-editando-tus-videos

Por último y si el presupuesto lo permite, delegar. A veces pueden encargarnos trabajos que no tengan mucho que ver con lo que hacemos normalmente y tengamos que formarnos sobre la marcha. Esto es bueno porque nos permite evolucionar, pero si estamos en uno de esos picos de trabajo, delegar es la solución. Hace poco, para un spot publicitario hice esto. Normalmente me he estado encargando de la creatividad directamente con el cliente, pero en este caso, no me daba la vida y el proyecto tenía una dimensión que se me escapaba. Y no pasa nada por admitirlo, no podemos abarcar todo.

Para que os hagáis una idea, en este momento tengo dos spots publicitarios (uno en postproducción y otro en preproducción), varios vídeos corporativos para editar, pendiente de los cambios de la edición de un evento, adaptando unas novelas a serie de televisión, desarrollando otras dos, buscando editorial para mi novela y preparando materiales de distribución del último cortometraje que he dirigido.

¡Así que sí se puede!

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¡Hasta la semana que viene!