Cuando comencé a trabajar en una productora como editor, fui haciéndome a la idea de que debía de ir adquiriendo algún equipo potente que pudiera ir actualizando sus componentes sin desembolsar 2000€-3000€ cada 5 años por un ordenador nuevo. Siempre es mejor a poquitos.

Allá por 2016 busqué toda la información posible. Al final, como realizador y editor buscaba algo que no se me saliera del presupuesto y que me durara por lo menos al 100% durante 3 años. A base de ver un montón de opiniones sobre qué tipo de PC montar, qué era mejor, qué peor, qué componentes son mejores para evitar horas de render, etc. aprendí lo suficiente como para saber configurar un PC estable. Por eso, voy a compartiros lo que, en mi opinión y sin ser informático, es más importante para tener en cuenta.

Distribuye bien la memoria

Es el aspecto que más se descuida. Normalmente se invierte en una buena gráfica y un buen procesador y después se tira todo a dos discos duros. En nuestro caso, como realizadores que editan sus propios vídeos, es decir, los filmmakers de toda la vida, la gestión de los gigas y gigas que ocupan nuestros vídeos en bruto y renders es fundamental.

Lo básico: Un disco SSD de 250GB para el sistema operativo y un HDD mecánico de 7200 rpm para trabajar. Pero vayamos a lo ideal, y luego ya podemos hacer configuraciones a nuestro gusto.

SSD 250 GB para SO, programas y plugins.

SSD 250 GB solo para caché. Los programas generan memoria caché, que debemos de vaciar con cierta frecuencia. Esta memoria nos permite cargar más rápido los proyectos, pero cuando los acabamos, deberíamos siempre de borrarla para liberar espacio. En Adobe podemos asignar la cantidad destinada a caché y como podéis imaginar, cuanta más mejor.

HDD de 2TB para brutos: 2 terabytes como mínimo, porque hoy en día si grabamos en 4K con 4-5 proyectos que tengamos llenamos el disco. 2 Teras nos permite ir más holgados, pero si vamos con 4 ya lo petamos.

HDD de 2TB o más para recursos de clientes. Normalmente, cuando tenemos un cliente corporativo que nos pide muchos vídeos, suele tener unas líneas de estilo que siempre estaremos usando. Colores, tipografías, entradillas y salidas… En este disco guardaremos todas esas identidades corporativas de nuestros clientes, así como músicas, efectos de sonido que nos sirvan para nuestros proyectos o recursos de postproducción que usemos normalmente.

Por último y esto ya es un caso particular, hay quienes recomiendan un tercer disco de 1 TB para archivos temporales de maquetas que enviemos o renders. Los renders yo los destino directamente al mismo disco de los proyectos por una cuestión de comodidad. Cada proyecto perfectamente ordenado, pero eso es otro post dedicado a todos esos editores de vídeo desordenados. Yo uso este disco para las nubes (Google Drive, One Drive y Dropbox). Sí, uso las tres y una pena no poder sumar todas las cuentas de Google Drive, ¡¡si alguien sabe cómo que lo diga!! En el caso de One Drive, si pagáis la cuota anual tenéis 1TB de almacenamiento y es bastante útil, además de tener Office siempre actualizado.

EXTRA: Un disco externo de 4 o más TB. En total, yo tengo 16 TB en discos externos, cada uno destinado a una cosa distinta. Como realizadores, tendremos proyectos profesionales y otros personales que iremos guardando. Algunos los conservaremos y haremos copias de seguridad hasta que pasen ese par de años reglamentarios en los que podremos borrar ya los brutos y otros tendremos que conservarlos por si el cliente nos vuelve a pedir que rescatemos algún plano.

Dicho esto, en la siguiente parte hablaremos de los demás componentes que compongan nuestro super PC para editar vídeo como filmmakers.