Hace unos años, las cámaras DSLR dominaban entre todos los realizadores jóvenes. Su calidad de imagen en FULL HD y su falta de profundidad de campo (estilo cine no es poca profundidad de campo) al ser las más baratas sensores APS-C hicieron que se popularizasen rápidamente no hace mucho.

Lo cierto es que ese periodo ya acabado y todos los filmmakers que nos ganamos la vida grabando de un lado a otro, optamos por Sony en la actualidad por varias razones, pero ¿realmente merece la pena comprar una cámara? Vamos a verlo.

Es un cambio necesario, pero no duradero

Las cámaras de Sony destacaron por ser principalmente mirrorless (sin espejo) y utilizar un sensor full frame. Sumado a que su precio no es excesivamente elevado conforme a las DSLR, que no dejan de ser cámaras de fotos que hacen vídeo, han supuesto una transición en el mundo audiovisual de bajo presupuesto.

Dantes, considerábamos cámaras como la Canon 7D o 5D como aparatos a los que aspirar sin mucho presupuesto. No hablo de modelos Nikon porque nunca he sido fan de ellos y apenas los he probado. Para subir de categoría debíamos alquilar desde BlackMagic a la C300. Estas dos últimas siguen valiendo para producciones cinematográficas, pero cuando se trata de desenvolvernos en vídeos corporativos, cortometrajes pequeños o simplemente, trabajos esporádicos de calidad, podemos optar por la gama Alpha de Sony o la GH de Lumix (Panasonic). No he tenido ocasión de probar la Eos R de Canon, por lo que no tengo opinión al respecto.

Sin embargo, la tecnología sigue evolucionando. Si hace tan sólo 6 años las DSLR dominaban este mercado, ahora las sin espejo se van mejorando así mismas con diferentes aspectos: sensor estabilizado, enfoque automático, 4K nativo (incluso 8K), y unos perfiles de color absolutamente brutales. Es en este último aspecto donde estas cámaras ganas por goleada.

La postproducción

Cuando se trata de retocar lo que hemos grabado, el etalonaje es fundamental con los perfiles de color que tienen en sLog2 o 3, Cine2 o Cine4. A su vez, en cada modelo aumentan el rango dinámico de los sensores y por esta razón, la corrección de color adquiere una dimensión mucho más profunda. Antes apenas podíamos retocar cosas sin empastar el color, salvo que tuviésemos un director de fotografía tan bueno que nos lo dejase todo listo en rodaje.

Por esta razón, todas estas mejoras que se dan cada 2 o 3 años, van dejando obsoletos (como en toda la tecnología) a los modelos anteriores, por eso, bajo mi punto de vista, lo mejor es alquilar.

Creo que solamente compensa invertir en cosas que sabemos que nos durarán entre 5 y 10 años, como un estabilizador gimbal, objetivos e iluminación fácil de transportar.

¿Qué pensáis vosotros?