Los realizadores tendemos a enfrentarnos a muchos aspectos durante la creación del material. Sin embargo, cuando nos metemos en la piel del editor de vídeo, la música es quizá la pieza del puzle más grande a encajar.

Lo absolutamente imprescindible es tener una buena imagen, de calidad, más allá de su resolución y un buen sonido, eso es la parte fundamental durante el proceso de rodaje. La música no va a ser la guinda del pastel, eso se queda en los detalles. La música será, bajo mi punto de vista, el 60% del resultado final. ¿Por qué? Porque como contadores de historias que somos y seres humanos, tenemos que emocionar, si no, la retención de la imagen se quedará en matices. Hay un vídeo sobre el tema en Youtube bastante interesante al respecto, podéis verlo en este enlace: https://youtu.be/7vfqkvwW2fs

¿Y cómo conseguimos esa emoción? La mayoría de las veces, un realizador audiovisual utiliza músicas de otras películas cuando comienza sus primeras producciones. Esto se sigue haciendo para crear las músicas de referencia de las que se hablan en el vídeo, y efectivamente, los compositores odian. Así que, lo primero a tener en cuenta sería:

Si la música no es original, intenta que no se haya usado antes en otro vídeo.

Para esto existen las librerías de música: Audionetwork, Artlist, Premiumbeat, Warner Chapell, Epidemic Sound… Hay miles de canciones que puedes utilizar. Si bien es cierto que hay música de cine que es maravillosa, muchas veces se identifica con la película en cuestión y por tanto ya le resta emoción a nuestro corto, spot, vídeo corporativo o lo que sea que hayas grabado con tus amigos la tarde del sábado. Por tanto, esto nos lleva al siguiente punto:

La música complementa a la imagen, no la imagen a la música.

Amigos realizadores audiovisuales primerizos, ¡no es un videoclip! Mediante los diálogos, la iluminación, el sonido, el ritmo interno, externo y el de edición, ya transmitimos un montón de información emocional. Todo eso es por así decirlo en un símil, la pista de despegue y el avión listo para partir, pero necesitamos la chispa que haga que el motor funcione, y eso es la música.

La canción que elijas, no la pongas de golpe ¡edítala!

Lo bueno de trabajar con música de librerías, es que, al no ser piezas musicales totalmente personalizadas, van a estar compuestas generalmente por diferentes patrones o lo que musicalmente se conoce como loops. No son más que un número determinado de compases que podemos repetir sin temer a que no encajen. La mayoría de la música electrónica se compone así. Por tanto, lo ideal es que como editor de vídeo o realizador de cine practiques editando música. Además, la mayoría sigue un compás de 4/4, por lo que es bastante fácil identificar cada corte, solamente debes tener en cuenta el tipo de instrumentación que suena desde un patrón a otro.

Te garantizo que así vas a aumentar mucho más tu sentido musical y tu montaje no dependerá tanto del ritmo que marque la canción.

Ahora podemos pasar a la otra parte, cuando tu pieza tiene música original.

Hasta ahora, solamente he trabajado en dos cortometrajes y un spot con música original. Todos con el mismo compositor, Alberto Raya, pero es suficiente para aprender a trabajar y establecer un flujo de trabajo adecuado. Por tanto:

Ten clara la emoción que quieres transmitir con la música

El compositor es una persona, no un programa. Tiene horarios, familia y responsabilidades. Así que como en todo trabajo audiovisual, es mejor que hagas 50 reuniones previas a 50 cambios. Trata de no contaminarte con la música de referencia para no contaminarle a él. Al final, el compositor musical va a crear una pieza adaptada a la escena y a lo que buscas como director de cine. Durante el rodaje a los actores les has dicho qué movimientos hacer, cómo decir su texto y las emociones que deben reflejar (que no sentir). El compositor es como el actor que hay fuera de la cámara, debes guiarlo exactamente igual porque el traduce tus palabras al lenguaje universal de la música. Creo que ha quedado claro que debes estudiar muy a fondo lo que quieres decirle.

Escucha muchos estilos musicales

A veces la música se estanca, no fluye y no termina de funcionar con nuestro montaje. Un realizador debe estar constantemente analizando cada fotograma del vídeo. Si algo no funciona no te obceques en hacer que así sea, simplemente busca otro recurso y así la creatividad fluye.

Una forma de que tanto la creatividad surja como de que seamos capaces de ampliar nuestro sentido musical es no cerrarnos a nuestro estilo favorito. Para eso Spotify es una herramienta maravillosa en su pestaña de descubrimiento. Escucha todos los estilos que puedas igual que ves toda clase de películas.

Pero, sobretodo, lo que más tienes que tener claro es que con la música estás contando, sigues narrando. Así que os voy a dejar un ejemplo muy claro:

Las palabras están muy bien, pero esta escena… es demasiado.

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¡Hasta la semana que viene!