No sé en qué punto de mi vida decidí que quería dedicarme al mundo audiovisual, pero sí sé que lo tuve tan claro como lo tengo ahora. De pequeño siempre me había gustado imaginar historias y es quizá por eso por lo que he evolucionado más hacia un papel de guionista, realizador y recientemente, escritor.

Cada medio sobre el que contamos una historia ya sea papel, una fotografía, una pintura, una canción o un videojuego tiene su propio código narrativo. Y dentro de ese código cada artista aporta su interpretación sobre el mundo. Lo que popularmente se conoce como “la mirada”.

Los códigos narrativos en el mundo audiovisual parten de una unidad básica: el plano. En otro post podemos aprender con qué motivos se usan unos planos u otros en función de lo que queremos contar.

Los planos se unen y en su conjunto forman escenas. Unidades narrativas que comprenden un espacio-tiempo determinado. Cada vez que cambiamos de espacio o tiempo o las dos, la escena cambia en el guion. Por último, las escenas, se agrupan entre ellas formando secuencias, bloques narrativos que llevan a los personajes de un punto a otro para alcanzar su objetivo. Eso sí, una secuencia puede ser una sola escena.

Esta pequeña diferenciación muchas veces da lugar a dudas a la hora de los comienzos de escribir guiones, pero cuanto más claro se tenga, mejor podremos estructurar nuestra historia.

Sin embargo, este post no trata acerca de escribir guiones, para eso habrá otros dedicados especialmente a ello. Este post pretende sentar las bases de ver el cine y las series de una forma distinta las historias que vemos.

Los mensajes que hay tras la imagen

El fin de semana pasado veía una película llama Brexit: The Uncivil War, dirigida por Toby Haynes y protagonizada por el gran Benedict Cumberbatch. Trata sobre las dos campañas políticas que tuvieron lugar para el referéndum del Reino Unido, donde el bueno de Benedict interpreta a Dominic Cummings, director de la campaña a favor de la salida del país de la Unión Europea.

Fijaos en este plano:

Benedict Cumberbatch en Brexit: The Unicivil War (Toby Haynes, 2019)

A simple vista podemos ver a Cumberbatch caracterizado, metido en su personaje y de brazos cruzados. De acuerdo, vayamos un poco más allá. El personaje es un genio, y como tal, no suele caer bien al resto. Este dato es importante. Si vamos paso por paso, podemos ver que tiene de fondo el Támesis con el Tower Bridge encuadrando su espalda. Quedaos con este dato también. Después, su imagen reflejada sobre la mesa, con los marcos de las ventanas también reflejados y creando un punto de fuga, esto último, pura composición visual.

Vayamos por partes y quiero decir de antemano, que esta es mi interpretación, habría que preguntarle al director si realmente quiso decir esto o simplemente el plano le quedó así de bien:

Que esté enmarcado por el puente de la torre de Londres, da a entender que él ahora mismo es una de las figuras claves en el Reino Unido. Es decisivo su papel en la historia por lo que está haciendo. No es un puente cualquiera, no es un edificio sin más, porque podrían haberle colocado en otro ángulo del ventanal, está enmarcado por un símbolo de la ciudad. Él, ahora mismo está casi por encima de la ley.

Su reflejo. Este plano en concreto es un travelling hacia adelante que se va entrecortando con otro contraplano. Comienza mostrando el reflejo total y según avanza en los diálogos la cabeza se le va cortando hasta dejarle sin cuello.

Para empezar, nos está mostrando la dualidad del personaje. De cara al resto del mundo es imparable, es super inteligente y todo el mundo sabe cómo es él en el aspecto profesional. Pero su lado oscuro, ese que aparece en el reflejo, es todo lo que no sabemos de él, sus verdaderos motivos, si realmente solo le interesa alimentar su ego ganando el referéndum o realmente es su causa política. Y me reafirmo en ello, porque el plano acaba cortando su cabeza oscura reflejada sobre la mesa como bien he dicho.

Seguramente podríamos profundizar un poco más, pero ya me ha quedado bastante largo este post inaugural.

El cine es así de molón y como director y guionista de cine, me gusta ver así las películas. No quiere decir que cada plano deba ser así, sino que como bien dice la cita “una imagen vale más que mil palabras”.

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¡Hasta la semana que viene!